Cuánto capital necesitas en tu seguro de vida: método paso a paso
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Respuesta corta
Suma lo que tu familia tendría que pagar si faltaras, como la hipoteca y otras deudas; añade los ingresos tuyos que necesitarían durante los años en que dependan de ellos y los gastos previstos, como los estudios de tus hijos. Después resta tus ahorros y otros seguros de vida que ya tengas. La cifra que queda es un capital orientativo, que conviene revisar cuando cambie tu vida.
Para qué sirve el capital
En un seguro de vida, la aseguradora se obliga a pagar al beneficiario un capital, una renta u otra prestación si se produce el fallecimiento del asegurado (artículo 83 de la Ley de Contrato de Seguro). El capital es esa cantidad, y su objetivo es sencillo: que las personas que dependen de ti puedan seguir adelante sin tus ingresos.
Por eso no hay una cifra correcta para todo el mundo. Un capital demasiado bajo deja a tu familia corta, y uno demasiado alto hace que pagues una prima mayor de la que necesitas. El método que sigue te da una cifra razonable con tus propios datos.
Paso 1. Suma tus deudas pendientes
Apunta lo que queda por pagar de cada préstamo: la hipoteca, el préstamo del coche, créditos personales o tarjetas. Usa el capital pendiente que figura en tu último recibo o en el cuadro de amortización, no la cantidad que pediste al principio.
Si tu hipoteca ya tiene un seguro de vida vinculado, anótalo aparte: lo restarás en el paso 4.
Paso 2. Calcula los ingresos que tu familia perdería
Piensa cuánto dinero al mes aportas a los gastos de casa y cuántos años lo necesitaría tu familia. Una referencia habitual es el tiempo que falta para que tu hijo menor sea independiente, o los años que tu pareja necesitaría para reorganizarse.
No hace falta cubrir todo tu sueldo. Cuenta solo la parte que se destina a la familia: si faltaras, desaparecerían también tus gastos personales. Multiplica esa cantidad mensual por doce y por el número de años.
Paso 3. Añade los gastos futuros previstos
Hay gastos que sabes que llegarán y que no salen del presupuesto mensual: los estudios de tus hijos, una reforma necesaria de la vivienda o el cuidado de un familiar que depende de ti. Súmalos con una estimación prudente.
Paso 4. Resta lo que ya tienes
Ahora quita de la suma todo lo que tu familia recibiría o tendría igualmente:
- Ahorros e inversiones que podrían usar.
- Otros seguros de vida: el vinculado a la hipoteca, uno de empresa o un seguro colectivo, y el de accidentes si cubre el fallecimiento.
- Prestaciones públicas que puedan corresponder a tu familia, como la de viudedad u orfandad. No las cuentes a ciegas: dependen de tus cotizaciones y de cada situación.
Resumen del método
| Concepto | Suma o resta | Dónde encuentras el dato |
|---|---|---|
| Deudas pendientes | Suma | Último recibo o cuadro de amortización |
| Ingresos que tu familia necesitaría | Suma | Tu nómina o tus facturas y tu presupuesto de casa |
| Gastos futuros previstos | Suma | Tu propia estimación |
| Ahorros e inversiones | Resta | Extractos del banco |
| Otros seguros de vida | Resta | Condiciones particulares de cada póliza |
Detalles que cambian la cifra
- Impuestos. Lo que cobra el beneficiario de un seguro de vida, cuando el contratante es otra persona, está sujeto al Impuesto sobre Sucesiones (artículo 3.1.c de la Ley 29/1987). Si el capital es alto, pregunta cuánto supondría en tu caso.
- Capital constante o decreciente. Si tu necesidad principal es la hipoteca, un capital que baja con los años puede encajar mejor. Si es proteger los ingresos de tu familia, suele convenir uno constante.
- Incapacidad. Muchas pólizas permiten añadir la incapacidad permanente. Si lo haces, piensa que el capital también tendría que cubrirte a ti.
- Beneficiarios. El capital llega a quien designes. Puedes cambiar la designación cuando quieras (artículo 84). Te lo contamos en la guía sobre beneficiarios del seguro de vida.
Revisa la cifra cada pocos años y siempre que cambie algo importante: un hijo, una hipoteca nueva, una separación o la amortización de una deuda.
Un ejemplo (octubre de 2026)
Iván tiene 40 años, dos hijos de 6 y 9 años y una hipoteca con 110.000 euros pendientes. También le quedan 9.000 euros del préstamo del coche. Calcula que su familia necesitaría 1.500 euros al mes de lo que él aporta durante unos 10 años, hasta que su pareja pueda reorganizarse y los niños crezcan: 180.000 euros. Prevé además 30.000 euros para los estudios de sus hijos.
La suma es de 329.000 euros. Resta 25.000 euros de ahorros y los 60.000 euros del seguro de vida colectivo de su empresa, y le queda una cifra de 244.000 euros. Redondea a 250.000 euros y compara el precio de ese capital y el de uno de 200.000 euros antes de decidir. Las cifras son las de Iván: las tuyas saldrán de tus propios datos.
Qué hacer ahora
Con la cifra calculada, compara en el seguro de vida el precio de varios capitales, por ejemplo tu cifra y una algo menor, para ver cuánto cambia la prima. Si tienes hipoteca o varias deudas, un asesor puede ayudarte a ajustar el capital y la duración.
Términos que conviene conocer
- Capital asegurado
- Vida riesgo
- Beneficiario
- Fallecimiento
- Seguro de vida vinculado a hipoteca
- Incapacidad permanente
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Fuentes
- Ley 50/1980, de Contrato de Seguro (BOE)
- Ley 29/1987, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (BOE)
Publicada el . Última revisión el . Esta guía es informativa y no sustituye a las condiciones de tu póliza.
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